Casa de la piedra sagrada

Esta esfera de piedra, de edad geológica de 350 millones de años, es el símbolo de la Liga Mundial “Mente sin drogas”, sinónomo de unidad de la Razón y el Espíritu.

A la altura de más de tres mil metros se abre la imagen estremecedora de la belleza de su Alteza la Naturaleza. En derredor se extienden gigantes de diabasa, mármoles cuarcitas y filitas. Los ríos bulliciosos se convierten en tranquilos y finos arroyuelos. El hormigueo vanidoso del mundo se va perdiendo en la niebla que cubre cada colina. Aquí todo es diferente – suelo firme bajo los talones, las piedras, la hierba, el aire. Da la sensación de haberse trasladado a millones de años atrás, al mundo de los orígenes, aún intacto por la civilización. Sientes como te cubre una ola de euforia.

Llegar desde la falda hasta las cimas norteñas de la sierra, donde descansan las piedras sagradas, se puede solo a caballo – el camino pasa por desfiladeros intransitables, pendientes extremas y prados semidesérticos, las cuencas pineras del Tian Shan.

Parece, que protegida de la civilización por gigantes montes de piedra, vive la misma naturaleza. Su impecable forma e inusual magnitud impactan la imaginación. Según leyendas muy remotas, estas piedras de redondez casi perfecta son un cúmulo de la energía de los mismos Dioses, piedras que lanzaban contra los demonios para vencerles.

La narcomanía como un engendro moderno de las fuerzas oscuras del mal, puede ser vencida con la inquebrantable fuerza de voluntad y el poder de la mente, que debemos conservar en nombre del futuro, lejos del alcance de la droga. Esta piedra redonda se entrega como talismán a los pacientes que atravesaron el sendero de los peregrinos hasta la Montaña de la Salvación “Tashtar Atá”, y también a todos los miembros honorarios de la Liga Mundial “Mente sin Drogas”.